Edwin Hubble: el hombre que miró a las estrellas

Edwin Hubble fue un brillante astrónomo norteamericano del siglo XX, que supo demostrar que con la ayuda de un buen telescopio y una gran capacidad de observación se pueden realizar los descubrimientos más extraordinarios, basta para ello aplicar la lógica y meditar sobre lo que se observa.

Nació en Marshfield, Misuri, en 1889. Inicialmente estudió leyes en la universidad de Chicago, pero desde muy pronto se percataría que el mundo de los códigos no era lo suyo, así que abandonó la abogacía, tras llevar tan sólo un año ejerciendo, e inició estudios de astronomía en la misma universidad. Por aquel entonces, Edwin Hubble era un gran atleta y un excelente boxeador, que supo combinar sus cualidades deportivas con el desarrollo de una carrera que culminó con notas brillantes. En 1917 logra su Doctorado, y justo un año después, recién finalizada la I Guerra Mundial, entró a trabajar en el observatorio Monte Wilson, en California.

¡Existen muchas galaxias!

En efecto, el primer y brillante descubrimiento que Edwin Hubble desarrolló en el observatorio Monte Wilson consistió en determinar que nuestra galaxia, la Vía Láctea, no era la única existente en el Universo, sino que, por el contrario, existían miles y millones de galaxias más, hasta un número no determinado.

En 1922, se sabía que en el interior de la Vía Láctea había una serie de nebulosas que estaban formadas por grandes masas de gas, iluminadas por las estrellas que contenían en su interior, y también se creía conocer muy bien la forma y el tamaño relativo de estas nebulosas. Sin embargo, en 1924, Hubble orientó su telescopio a un cúmulo de estrellas situadas en la Nebulosa de Andrómeda (las Ceféidas), y apoyándose en la ley del periodo-luminosidad de Leavitt (la analizaremos en otro artículo), pudo llegar a estimar la distancia de estas estrellas y, por tanto, de la nebulosa, distancia que estimó en 800.000 años luz, ocho veces más lejos que las estrellas más distantes conocidas hasta entonces.

Estaba claro que la Nebulosa de Andrómeda no podía estar en el interior de nuestra galaxia, es más, Hubble no tardó en determinar que eso mismo pasaba con otras miles de nebulosas que, en realidad, eran otras galaxias muy distantes de la nuestra. En 1926, inició su catalogación, según la forma y la estructura de cada una, clasificación que sigue utilizándose en la actualidad por lo precisa que es.

¡Nos expandimos!

Simplemente por su descubrimiento de un Universo plagado de galaxias, Hubble merecía pasar a la historia, pero este hallazgo inicial llevó a que realizase otro, aún si cabe mucho más espectacular y trascendente. Como preámbulo hay que decir que en 1929 ya se conocía, desde hacía medio siglo y gracias a Huggins, que las radiaciones espectrales que emitían los cuerpos celestes se corrían hacia el rojo si el cuerpo se alejaba de nosotros y, por el contrario, se corrían hacia el azul si el cuerpo se acercaba (este efecto del corrimiento hacia el rojo lo detallaremos con detenimiento en otro artículo, porque es realmente interesante). Tras observar las galaxias y nebulosas, Hubble se dio cuenta que casi todas experimentaban un corrimiento hacia el espectro de infrarrojos que emitían en modo de radiación, lo que sólo podía significar que se estaban alejando de nosotros (digo casi todas porque un cúmulo de nebulosas y galaxias cercanas a la nuestra constituían una excepción).

¿Cómo podía ser? ¿Cabía la posibilidad de que nuestra galaxia ocupase el centro del Universo y casi todas las demás se estuviesen separando de la nuestra?

Edwin Hubble pronto se percató de que ésa no era la explicación. Por el contrario, más bien parecía que las acumulaciones estelares, incluido el espacio que había entre ellas, se estaban expandiendo, de igual modo que lo harían todos los puntos dibujados sobre la superficie de un globo que hinchásemos. Cada nebulosa o galaxia se separaba de las demás a una velocidad que era directamente proporcional a la distancia que nos separa de ella y esta constante fue recogida en la Ley de Hubble.

En otras palabras: cuanto más distante estaba una galaxia, con mayor velocidad se alejaba, o lo que es lo mismo, mayor corrimiento hacia el rojo experimentaba la radiación de su espectro.

Con la moviola hacia atrás.

La enorme ventaja de saber que el Universo se expande y a qué velocidad lo hace es que se puede rebobinar la película hacia atrás y saber cuándo comenzó a expandirse partiendo de un punto central. Así, posteriormente se llegó a calcular que el Universo tenía una edad de 15.000 millones de años y que se originó desde una singularidad llamada Big Bang.

Últimos años de Edwin Hubble.

Hubble descubrió el asteroide (1373) Cincinnati el 30 de agosto de 1935. Durante los siguientes años, continuó trabajando en el observatorio Monte Wilson, hasta su fallecimiento, en 1953, a causa de un infarto cerebral. Hoy en día, el telescopio espacial Hubble lleva su nombre en honor al padre de la cosmología observacional.

 

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