El Reiki, otra forma de cuidar la salud

En los últimos años, cada vez más, el término reiki se ha hecho popular entre nosotros para referenciar a una de las últimas técnicas de medicina alternativa que conocemos, muy vinculada con lo que los japoneses llaman ki, o “energía vital universal”. En realidad, la pretensión final del reiki no es otra que canalizar esa energía final del exterior y proyectarla posteriormente hacia uno mismo o hacia los demás. El fin es desbloquear la energía que ha quedado enquistada y que es responsable del mal anímico o de salud.

Hawayo Takata

Esta técnica milenaria se originó en Japón, pero la conocemos en Europa y en el resto del mundo gracias a una mujer de ascendencia japonesa llamada Hawayo Takata. Afincada junto a su familia en Hawai, desde niña sufrió diversas y dolorosas enfermedades, que no sólo afectaron a sus pulmones sino que también le ocasionaron graves trastornos digestivos. Ante la desesperación, su familia optó por llevarla a Tokyo en busca de un remedio sanador, y en primera instancia pareció encontrarlo en la medicina tradicional, ya que estuvo a punto de ser operada. Sin embargo, al parecer, según reza en sus escritos, en la mesa de operaciones escuchó una voz que le decía “que aquella no era la solución”, por lo que renunció a la intervención y, durante décadas, probó suerte investigando en la medicina alternativa, mucho menos agresiva.

Era a comienzos del siglo XX cuando Hawayo Takata entró en contacto con el reiki y, tras estudiarlo y experimentarlo consigo misma, pronto logró una gran mejoría en sus dolencias. Fruto del éxito fueron los treinta años de investigación que siguieron en la materia, que culminaron en 1937 cuando Hawayo Takata regresó a Hawai y dio a conocer la novedosa técnica de medicina alternativa.

Reiki en el Ramón y Cajal

Durante décadas, ha existido un enorme escepticismo científico en torno al reiki, que fue desplazado para convertirse en mera técnica de relajación o placebo. Sin embargo, las incuestionables mejorías que experimentan los pacientes que se someten a las sesiones han obligado a que la medicina convencional cambie su visión hacia el reaki, y hoy son comúnmente aceptados sus efectos beneficiosos, sobre todo a la hora de combatir las contraindicaciones de la quimioterapia y de la radioterapia en los enfermos de cáncer. Aquí, en España, ya son diversos los centros hospitalarios que imparten cursos de reiki entre su personal sanitario, como puedan ser el hospital Ramón y Cajal o el Doce de Octubre.

¿Quiénes pueden recibir sesiones de reiki?

Prácticamente cualquier persona puede ser tratada con reiki, con independencia de cuál sea su edad o circunstancias físicas. Esta técnica, que se complementa con la medicina tradicional pero no la sustituye, es idónea para aliviar cualquier tipo de trastorno físico (dolencias, lesiones, metabolismo, etc.), aunque también se ha mostrado eficaz con los emocionales (problemas sentimentales, agresividad, etc.), los mentales (estrés, insomnio, etc.) e incluso los trastornos del plano espiritual (armonía, paz, equilibrio). El reiki igualmente puede ser usado con los animales y las plantas, pues al fin y al cabo consiste en una redistribución de la energía vital y ésta se halla por todas partes.

¿En qué consiste una sesión de reiki?

Existen varias escuelas de reiki, pero todas ellas basan sus sesiones en una imposición de manos. La persona que transmite el reiki coloca las palmas de sus manos sobre diversos puntos del cuerpo del paciente, aunque necesariamente no tiene por qué existir un contacto directo. A lo largo de una sesión que puede llegar a durar una hora, el especialista se convierte en una especie de canalizador de la energía universal, con el objeto de distribuirla y desbloquear los Chakras del paciente (según las creencias hinduistas, el bloqueo de uno o varios Chakras es el responsable de las enfermedades y de los trastornos que padecemos). En ningún momento la voluntad de quien transmite reiki condiciona el movimiento de la energía, ya que ésta se mueve de forma natural y busca los puntos del cuerpo que más la necesitan.

El reiki está oficialmente reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en contra de lo que muchas personas puedan pensar, requiere un nivel de preparación y aprendizaje muy desarrollados, normalmente divididos en cursos o niveles.

Fuente de las fotos: Google.

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