La modificación genética de dos bebés alerta a la comunidad científica

Dos mellizas chinas, Lulu y Nana, están siendo las protagonistas de estos días por el anuncio de un científico de ese país que asegura haberlas modificado genéticamente para aumentar su defensa contra el VIH. Esta modificación genética en dos bebés se ha llevado a cabo en la Universidad Shenzhen Je Jianjui y se utilizó la técnica de CRISPR-Cas9, también llamada «corta-pega» genético.

La práctica ha alertado a la comunidad científica internacional, dado que este tipo de modificaciones están prohibidas en muchos países, incluyendo a EEUU y los países europeos.

Datos del experimento.

El investigador chino, según ha informado, alteró los embriones de siete parejas sometidas a la técnica de reproducción asistida y sólo un embarazo consiguió salir adelante. La intención del experimento, lejos de combatir alguna enfermedad genética, buscaba inferir a las niñas una mayor protección contra una hipotética infección del virus VIH, para lo que les desactivó el gen responsable de que se contraiga esa enfermedad, conocido como CCR5.

Detractores.

La noticia no ha podido ser contrastada, pero tampoco desmentida, lo que ha promovido un gran malestar en el ámbito científico y ético. Hasta ahora, la manipulación genética en seres humanos sólo se consideraba potencialmente admisible con fines terapéuticos, no para realizar mejoras en el ADN.

El científico, He Jiankui, ha desvelado su experimento en una conferencia internacional sobre la edición genética, que se celebró estos días en la ciudad de Hong Kong. Por el contrario, ninguna revista científica de prestigio ha recogido el hecho.

Son varios los científicos de talla que cuestionan que la verdadera finalidad del experimento haya sido luchar contra el VIH y alertan sobre el gran riesgo que puedan correr las niñas, dado que todavía no se conocen los efectos derivados de este tipo de técnicas. De hecho, la manipulación del gen CCR5, si bien ayuda a proteger contra el VIH, no es menos cierto que puede convertir en mortíferas otras enfermedades como pueda ser una simple gripe.

La propia Universidad de Shenzhen, ante el revuelo formado, ha anunciado que abrirá una investigación sobre lo ocurrido.

El biólogo se defiende.

Por su parte He Jiankui ha hecho oídos sordos a las críticas recibidas y, aunque reconoce que la técnica es pionera y controvertida, apela a las muchas familias que están esperando una solución certera para poder combatir el avance del virus VIH en China. Según desvela en uno de sus vídeos, el padre de las niñas, Mark, es portador del virus, lo que hacía más necesaria la aplicación de la técnica.

He Jiankui insiste en que la calificación de «bebés diseñados» es una equivocación y aclara que su equipo realizó una gran reflexión antes de iniciar los ensayos. Al final, comparó su trabajo con los ensayos de la fertilización in vitro de los años 70.


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