Los viajes en el tiempo: una verdad científica

Muchas veces, cualquiera de nosotros nos hemos preguntado si es posible viajar en el tiempo como meros espectadores, bien para retroceder hasta nuestro pasado y cambiar las cosas que no nos gustan, o bien para adelantarnos al futuro y ver qué nos depara. Indudablemente, en caso de que fuese posible, sería una experiencia emocionante y, por qué no decirlo, peligrosa, pues encierra multitud de enigmas e interrogantes. Pero, ¿realmente es posible realizar este tipo de viajes?

Según los científicos SÍ, sí que es factible viajar en el tiempo, tanto hacia el futuro como hacia el pasado. Gracias a los logros de Einstein y el desarrollo de su fórmula [E=mc2], hoy sabemos que es matemáticamente posible, aunque otra cosa es llevarlo a la práctica dadas las grandes dificultades físicas que hay al respecto. Para empezar, debemos concebir al tiempo como una especie de flecha que avanza en una única dirección: HACIA ADELANTE.

Entonces, si el tiempo sólo puede avanzar hacia adelante, ¿cómo es posible viajar al pasado? Pues muy sencillo, se logra consiguiendo que la flecha del tiempo se curve hasta que la punta contacte con su cola. Así, crearíamos una especie de bucle en donde, avanzando hacia adelante en el tiempo, tarde o temprano volveríamos al punto de comienzo. Un bucle de este tipo provocaría que todo se repitiese cíclicamente, una y otra vez, lo que terminaría siendo monótono y agotador.

Ejemplo: Imaginemos que trabajamos en un supermercado y, justo cuando estamos ordenando una estantería, se nos cae un pack de papel higiénico al suelo. Pues bien, ahora imaginemos que esa misma escena se repite dentro de 3 millones de años, y dentro de 6 millones de años, y dentro de 9 millones…

La flecha del tiempo puede curvarse hasta formar un bucle gracias a que, según demostró Einstein, el espacio y el tiempo se curvan formando una cuarta dimensión, fenómeno que se produce por la fuerza gravitatoria que ejercen los millones y miles de millones de cuerpos celestes que pueblan nuestro Universo. En otro artículo, estudiaremos con detenimiento en qué consiste esta cuarta dimensión, pero por ahora basta con saber que su existencia hace posible los viajes al pasado.

Sin embargo, viajar hacia atrás encierra un grave dilema, perfectamente simbolizado en la Paradoja de la abuela. Según esta paradoja, podría darse el caso de que alguien viajase a su pasado y matase a su abuela justo antes de que ésta se casase, por lo que el padre del viajero nunca podría nacer y, como consecuencia, el viajero tampoco existiría ni podría viajar a su pasado. Para resolver este problema y el de los bucles los científicos han barajado tres hipótesis:

I – Los viajes al pasado no son posibles.

Esta era la hipótesis más barajada hace décadas, pero hoy en día está completamente descartada.

II – Los viajes al pasado son posibles, pero no al mismo Universo.

En este caso retrocederíamos a un Universo paralelo, es decir, a un Universo en el que también existiríamos, pero diferente al de donde partimos. El fenómeno de los Universos paralelos lo estudiaremos en otro artículo, aunque como anticipo podemos decir que existen un número infinito de ellos. Cada Universo paralelo recoge una determinada variante, así en unos nos casaríamos y tendríamos tres hijos, mientras que en otros permaneceríamos solteros, nos casaríamos sin tener hijos y un largo etc. Con esta fórmula, sí que podríamos viajar al pasado y matar a nuestra abuela, porque se trataría de otro Universo distinto al nuestro, en el que no naceríamos. Igualmente, los bucles repetitivos serían imposibles pues, aunque volviésemos al principio, sería un principio de otro Universo con variantes diferentes.

III – Los viajes al pasado son posibles y dentro del mismo Universo.

Según esta hipótesis, las leyes de la Naturaleza nos impiden modificar nuestro pasado, por lo que es factible viajar hacia atrás dentro de un mismo Universo. Da igual lo que intentemos, jamás conseguiríamos matar a nuestra abuela, ni impedir la II Guerra Mundial.

¿Y qué pasa con los viajes al futuro?

Pues que son mucho más factibles y demostrables. Es más, ya hay seres humanos que han viajado al futuro, aunque sea sólo una fracción de segundo. Naturalmente, nos estamos refiriendo a los astronautas.

Einstein demostró que. si viajamos muy rápido, aproximándonos a la velocidad de la luz, el tiempo corre más despacio para nosotros mientras que para el resto transcurre a velocidad normal. Así, si un astronauta partiese de la Tierra en el año 2013, a bordo de un cohete capaz de viajar al 99,99% de la velocidad de la luz, y el viaje durase catorce años, al regresar a la Tierra se encontraría en el año 3013, por lo que habría viajado 1000 – 14 = 986 años al futuro. El problema de este tipo de viajes consiste en que cuanto más nos aproximamos a la velocidad de la luz más energía necesitamos para desplazarnos, pues nuestra nave cada vez pesa más. A una velocidad del 99,99% la de la luz, nuestra nave pesaría una masa casi infinita, por lo que necesitaría ser propulsada por una fuente de energía casi infinita, de la que todavía no disponemos.

Otras dos formas de viajar al futuro serían colocar nuestra nave en las inmediaciones de un agujero negro o introducirla por un agujero de gusano, aunque estas dos posibilidades las trataremos en sendos artículos en los que desarrollaremos sus peculiaridades.


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