Bennu es un asteroide muy especial

La exploración directa del asteroide Bennu se ha convertido en uno de los grandes hitos acometidos por la NASA.

Hicieron falta 27 largos meses para que la sonda espacial OSIRIS-Rex recorriese los 2.000 millones de km que la separan del asteroide Bennu.

Se trata de un cuerpo celeste muy pequeño de apenas 492 metros de diámetro y con una atmósfera muy débil, circunstancias quea aumentaron la complejidad de la misión, sobre todo a la hora de conseguir que la sonda se posase sobre el mismo.

Proyecto muy esperado

El 4 de diciembre del 2018, OSIRIS-Rex ya se encontraba a 19 km. del asteroide y se programó, para el día 31 de diciembre, su máxima aproximación, orbitando a tan sólo 1,25 km de la superficie del cuerpo celeste.

La maniobra de acercamiento no resultó nada sencilla debido a las mencionadas pocas dimensiones de Bennu, pero todo estuvo calculado al milímetro, siguiendo una elaborada investigación llevada a cabo desde la Universidad de Arizona. Sus técnicos confíaron plenamente en el éxito de la misión.

Una exploración necesaria

Según la planificación que la NASA nos hizo llegar, con el proyecto se abrió un periodo de investigaciones que culminaría en julio de 2020, cuando el brazo robótico de OSIRIS-Rex se posase, durante cinco segundos, sobre la superficie del asteroide, para recoger unas muestras.

Se calculó que, al menos, tendría que recoger unos 60 gramos de polvo y roca (se planificaron tres oportunidades para realizar la proeza), y después iniciaría su regreso a la Tierra con su valioso cargamento a bordo.

Los cálculos del regreso a nuestro planeta se estimaron para el 23 de septiembre de 2023.

Bennu, el asteroide que nos desvelará grandes secretos

Llama mucho la atención que la NASA haya invertido un presupuesto equivalente a 865 millones de euros en la exploración de un cuerpo celeste tan lejano, pero conviene aclarar que no es un asteroide cualquiera.

En primer lugar, su composición tiene mucho que ver con los materiales que conformaron los planetas del Sistema Solar, por lo que estudiando las muestras que nos traiga la sonda tendremos pistas de cómo pudo originarse la vida en la Tierra. Dicho de otra forma: los materiales que se recojan de Bennu pueden tener una antigüedad de 4.600 millones de años.

Por otra parte, los asteroides del tipo estudiado por la misión suelen contener recursos naturales (por ejemplo, agua o diversos metales) que, en un futuro, cuando exista la tecnología adecuada para extraerlos, podrían cubrir la escasez de recursos en nuestro planeta.

Pero, quizás, el motivo fundamental que justifica la exploración de Bennu es el estudio de cómo evitar que un asteroide similar pueda colisionar contra la Tierra, tal y como ocurriera en el pasado, provocando extinciones masivas.

En el caso concreto que nos ocupa, existe un cierto riesgo que choque contra nuestro planeta dentro de 163 años, aunque se ha calculado que sólo sería de una posibilidad entre 2.700.

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