Ceres, un mundo activo y oceánico

Según los datos de la sonda Dawn de la NASA, Ceres muestra evidencias de volcanes de hielo alimentados por los restos de un antiguo mar subterráneo.

Ceres es un planeta enano muy peculiar

Ceres es un planeta enano bautizado así por la NASA y que se encuentra en el cinturón de asteroides localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Su diámetro aproximado es de unos 945 km y contiene un tercio de la masa del mencionado cinturón. Fue descubierto el 1 de enero de 1801 por Giuseppe Piazzi desde el observatorio de Palermo (Sicilia) y su nombre se identifica con la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fertilidad.

Hace años, fue fotografiado por la sonda Dawn que tomó fotografías de su superficie y que entró en la órbita de Ceres el 6 de marzo de 2015 . Recientemente nos ha enviado nuevas imágenes del cráter Occator, el cual ya había sido estudiado por la agencia espacial norteamericana. Este cráter tiene unas características que se presentaban como esenciales para entender cómo se forma el hielo en el planeta enano.

Mucho más que un mundo congelado

En el 2018 la sonda Dawn se colocó en una órbita a 35 km de la superficie de Ceres. Entre finales de 2017 y finales de 2018 describió sus últimas órbitas antes de quedarse sin combustible y sus datos determinaron que había presencia de líquido en el interior del planeta enano, lo que abre la posibilidad de que, en algún momento del pasado, pudiese haber sido un mundo habitable.

Fotografía de Ceres tomada por la sonda Dawn de la NASA.
FOTOGRAFÍA DE NASA/JPL-CALTECH/UCLA/MPS/DLR/IDA

Mucho más allá, se determinó que el cuerpo más grande del cinturón de asteroides tiene actividad geológica, dado que el cráter Occator tenía depósitos compuestos por sales de un material todavía no precisado y que es el más brillante que se puede apreciar sobre la superficie de Ceres. Este cráter, con un diámetro de unos 92 kilómetros, está recubierto por depósitos brillantes formados por sales. La nueva investigación adelanta que una salmuera subterránea podía haberse filtrado en su fondo y formado los depósitos hace sólo 1,2 millones de años.

Gracias a un mapeado con infrarrojos se sabe que hay hidrohalita (cloruro de sodio hidratado) en el cráter Occator, una sal muy habitual en el hielo marino terrestre y, hasta ahora, totalmente desconocida fuera de nuestro planeta. Esto apoya la hipótesis de que los brillantes depósitos contuviesen agua que, en conjunción con la actividad termal, resulta indispensable para la formación de las sales estudiadas.

La existencia de estas sales, por tanto, avala que pueda haber agua líquida en Ceres (al reducirse la temperatura de congelación) junto a depósitos de salmuera. Según se desprende de los últimos datos, el impacto que dio lugar al cráter Occator habría favorecido la formación de grietas por las que el agua salada salió a la superficie.

Fracturas en el lecho del cráter Occator fotografiada por la sonda Dawn de la NASA el 26 de julio de 2018.
FOTOGRAFÍA DE NASA/JPL-CALTECH/UCLA/MPS/DLR/IDA

Andreas Nathues, científico planetario del instituto Max Plank, ha afirmado que “probablemente haya en marcha cierta actividad baja” en Ceres y resultó una sorpresa que no todo el océano estuviese congelado. Por su lado, otras imágenes han demostrado que existen otros depósitos salinos en diversas zonas del planeta enano. También cabe mencionar que las imágenes proporcionadas por la sonda Dawn suponen, en boca de Julie Castillo-Rogez, científica planetaria en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y co-autora de seis nuevos estudios, “una buena referencia para apoyar las futuras observaciones a Europa y Gamínedes”.

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