El Homo Sapiens más antiguo

Un nuevo estudio acaba de revelar que, quizás, el origen del Homo Sapiens sea anterior a lo que pensábamos.

Según unas últimas investigaciones un fósil de Homo Sapiens, encontrado en la década de 1960 en Etiopía, puede llegar a tener unos 233.000 años de antigüedad, 33.000 más de lo esperado.

Estamos refiriéndonos a unos fósiles muy difíciles de encontrar, ya que sólo se han localizado ocho yacimientos en toda África. El más antiguo es el conocido como el fósil Kibish Omo I y es el acaba de ser datado por el equipo de Clive Oppenheimer, del Departamento de Geografía de la Universidad de Cambridge.

Un estudio con muchas implicaciones

El estudio ha sido publicado en la revista Nature, y ha requerido la implicación de muchos expertos del terreno, especialmente de vulcanólogos, dado que los huesos fueron encontrados bajo una capa de cenizas volcánicas.

Estudios previos de estas cenizas, que intentaban distinguir su capa de otras existentes, habían llevado a una datación menos precisa, pero con este estudio se ha llegado a una concreción mayor, exactamente a los 233.000 años mencionados.

La estimación encaja con los modelos

Lo bueno de esta nueva estimación es que es congruente con los modelos más reciente de la evolución humana y, según la medición, la antigüedad del Homo Sapiens podría retroceder hasta los 350.000 años.

El esqueleto de Omo I fue hallado en la formación de Omo Kibish en 1967 y en la zona suroeste de Etiopía. Esta área volcánica se encuentra localizada en el valle del Rift, en donde hubo grandes erupciones volcánicas hace entre 300.000 y 60.000 años.

Yacimiento de Omo Kibish

Se trata de hallar huellas químicas en las rocas volcánicas estudiadas, dado que cada erupción tiene unas características químicas únicas. Así, gracias a estas señales, se pueden rastrear las cenizas que viajaron, llevadas por el viento, a cientos de kilómetros de distancia de los volcanes. Las cenizas se han encontrado sobre las herramientas de determinados yacimientos de fósiles.

Una nueva técnica de medición

Con las técnicas tradicionales, radiométricas o isotópicas, las mediciones eran mucho más limitadas en lo que se refiere a la datación de cenizas, pero otra cosa es estudiar la composición química de la piedra pómez de depósitos volcánicos. Así, se han podido datar las erupciones africanas del Pleistoceno Medio Tardío, etapa histórica en la se cree que surgió nuestra especie.

El fósil de Omo I está depositado sobre una capa de cenizas de seis pies de grosor. Esta capa es muy difícil de datar porque sus granos son muy finos, pero no sucede lo mismo con la capa que recubre al fósil, que ha permitido conectar sus cenizas con una gran erupción del volcán Shala, situado a 400 kilómetros de distancia.

El margen de error de la nueva medición es de unos 22.000 años, pero el equipo de investigación espera irlo mejorando poco a poco. Cabe resaltar que concuerda con la evidencia genética que se conocía hasta la fecha y que remonta el origen de nuestra especie, tal vez, hasta una antigüedad de 600.000 años.

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