El James Webb y la detección de vida extraterrestre

Gracias al Telescopio Espacial James Webb podremos analizar mucho mejor la composición de los exoplanetas rocosos, en la búsqueda de vida fuera de nuestro Sistema Solar.

Desde siempre, nos hemos preguntado si existen planetas parecidos a la Tierra capaces de albergar vida. Gracias al Telescopio Espacial James Webb de la NASA, pronto estaremos algo más cerca de hallar la respuesta, al poder analizar mejor los planetas rocosos que orbitan a otras estrellas.

Un salto hacia adelante en la investigación espacial

La misión del Webb es estudiarlo todo, incluidas galaxias y estrellas, pero los astrónomos no ocultan sus expectativas de usarlo para estudiar otros planetas ajenos a nuestro Sistema Solar. Así, nos analizará las complejas atmósferas de los exoplanetas, identificando su composición. Se espera que el Webb ofrezca grandes mejoras con respecto a su predecesor, el Hubble.

El Hubble puede analizar los elementos que hay en las atmósferas de los planetas gaseosos más grandes, tipo Neptuno o Júpiter. Sin embargo, el Webb podría darnos los primeros datos fiables de las atmósferas de exoplanetas parecidos a la Tierra.

La importancia de otros mundos rocosos

Los astrónomos detectaron los primeros exoplanetas en 1992, y ya han identificado más de 5000 planetas orbitando a diferentes estrellas. Muchos tienen una composición rocosa como los de nuestro sistema solar interior: Mercurio, Venus, la Tierra y Marte.

El estudio de la atmósfera de un planeta rocoso sigue entrañando gran dificultad para los científicos, que tienen un complicado acceso a información como la existencia de agua en ellos, fundamental para el desarrollo de la vida.

Espectroscopia de transmisión

Para analizar su composición atmosférica, el telescopio Webb se valdrá de una técnica conocida como espectroscopia de transmisión. Según ésta, si un exoplaneta pasa entre el Webb y la estrella durante su órbita, bloqueará una porción de la luz estelar. En el supuesto de que el exoplaneta tenga atmósfera, sus gases absorberán un poco de esa luz antes de que ésta choque contra los espejos del Webb. Después, sólo restará analizar qué longitudes de onda faltan en la luz que atravesó la atmósfera para deducir los gases presentes.

Esta técnica ya ha sido utilizada con anterioridad, pero el Webb permite usarla con el espectro infrarrojo, lo que le facilita diferenciar más gases. El Hubble se centraba en la luz visible.

Los astrónomos están ansiosos por analizar mejor, entre otros, el sistema TRAPPIST-1, que contiene siete planetas rocosos que orbitan a una enana roja. Esta estrella es algo más grande que Júpiter y con la mitad de temperatura que nuestro Sol. Los planetas más interesantes son los que están en la zona habitable, ideal para que el agua pueda darse en estado líquido.

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