La Unión Astronómica Internacional se rebela contra la proliferación de satélites

Cada vez un mayor número de satélites cubren nuestros cielos y esto ha llevado a la Unión Astronómica Internacional a tomar cartas en el asunto.

La Unión Astronómica Internacional (IAU) ha creado un nuevo centro para intentar defender, a partir de ahora, los intereses de los astrónomos, ante la proliferación del número de satélites en la órbita terrestre.

La coordinación de dos centros

Se trata del Centro para la Protección de los Cielos oscuros frente a las Interferencias Satelitales, y fue anunciado el pasado día 2 de febrero. Estará coordinado por el Laboratorio Nacional de Investigación en Astronomía Óptica – Infrarroja (NOIRLab) y por el Observatorio Internacional de Radioastronomía SKAO.

El NOIRLab se ocupará de la parte de astronomía óptica, mientras que el SKAO estudiará las cuestiones relacionadas con la radioastronomía.

El nuevo centro resulta muy necesario para garantizar que los avances tecnológicos no dificulten los estudios astronómicos realizados desde la Tierra, aprovechando la experiencia previa de los coanfitriones.

Unos objetivos muy necesarios

El centro de reciente creación buscará que los proveedores de satélites minimicen la contaminación lumínica de estos y de otros tipos de interferencias astronómicas. También busca sensibilizar a los diversos gobiernos para que regulen mejor esta nueva industria.

Se trata de apoyar a la comunidad mundial de astrónomos, que está sufriendo las consecuencias de los problemas causados ​​por las interferencias de estos satélites. Estamos llegando al punto de que nuestra capacidad para observar el espacio se verá significativamente dañada, por eso es importante implementar medidas con carácter de urgencia.

Un aluvión de satélites

Los recursos para construir y lanzar cohetes y satélites se han abaratado mucho. Esto se ha traducido en una carrera por conquistar la primera línea de nuestra órbita terrestre, ante las ventajas que esto supone a la hora de hacer negocios.

El uso privado de grandes flotas de satélites interconectados, destinados a ofrecer Internet de banda ancha a sus clientes, podría constituir la mejor muestra de lo dicho.

Elon Musk ha tomado la delantera en este campo, pues SpaceX ha puesto en órbita más de 2.000 satélites Starlink y planea lanzar otros 2.400 más. Otro caso es el de OneWeb, una compañía londinense, que también es responsable del lanzamiento de cientos de satélites similares.

El problema crece

El problema con todos esos satélites es que interfieren con las señales ópticas y de radio, especialmente en las exposiciones de onda óptica prolongadas. No se trata de un problema exclusivo de los astrónomos, pero entraña un grave peligro pues obstaculizan la observación de asteroides que pueden ser potencialmente peligrosos para la Tierra.

Por otra parte, las interferencias de radio que se originan por los enlaces de telecomunicaciones con los satélites dificultan los estudios cósmicos de microondas.

De ahí que haya nacido esta iniciativa coordinada, como voz abanderada en lo referente a la protección del cielo nocturno contra los satélites.

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