Las excelencias de las semillas de chía

El consumo de las semillas de chía se ha puesto de moda debido a sus magníficas propiedades y valores nutricionales.

Cuando hablamos de las chías nos estamos refiriendo a las semillas comestibles de la planta Salvia hispánica, que pertenece a la misma familia de la menta.

Se dan en abundancia en amplias zonas del sur de México, en Guatemala y en otras partes del mundo, como pueda ser Australia. Fueron un componente esencial en las dietas precolombinas de los aztecas y de los mayas. Su nombre, «Chía», es de origen maya y significa «fuerza».

Para los aztecas, las semillas de chía eran consideradas como un medicamento, que se utilizaba para muchos fines como, por ejemplo, estimular el flujo de la saliva, aliviar el dolor de las articulaciones o combatir las irritaciones de la piel.

Propiedades nutricionales

La semilla de chía tiene dos veces más proteínas que cualquier otra semilla, y cinco veces más calcio que la leche entera, además de boro,mineral necesario para fijar el calcio a los huesos.

Tiene dos veces más potasio que los plátanos, tres veces más antioxidantes que los arándanos y tres veces más hierro que las espinacas. Pero, primordialmente, destaca su aporte de grandes cantidades de aceites grasos omega-3, además de ser fuente de magnesio, manganeso, niacina, zinc y diversas vitaminas.

Estas semillas pueden almacenarse durante cuatro años sin requerir de conservantes y sin que sufran alteraciones sus propiedades y valor nutritivo, y todo ello gracias a sus propiedades antioxidantes. Resultan idóneas para combatir los efectos de los radicales libres, que provocan el envejecimiento de la piel y diversos tipos de inflamaciones.

Uso en la Medicina Natural

Al protegernos de los radicales libres, nos ayudan a prevenir determinadas enfermedades y ciertos tipos de cáncer.

Las semillas de chía igualmente son muy eficaces en la lucha contra la diabetes, pues frenan la conversión en azúcar simple de los carbohidratos de nuestro cuerpo, reduciendo así los niveles de azúcar en la sangre.

Por otra parte, su alto contenido de fibra hace que el consumo de semillas de chía sea un excelente complemento de cualquier dieta, ya que combate el estreñimiento. Mezcladas con un líquido absorben de 9 a 12 veces su peso en agua, por lo que pasan a ser un gel mucilaginoso que ayuda a crear una sensación de saciedad.

También, aportan un buen número de proteínas de alta calidad,las cuales no pueden ser sintetizadas por nuestro cuerpo y por eso requieren ser consumidas a través de una dieta.

Tienen un buen perfil lipídico,gracias a que sus grasas tienen un alto contenido en omega–3, ideal contra las afecciones cardiovasculares y contra los problemas inflamatorios.

Finalmente, son un complemento nutricional ideal para los deportistas,ya que poseen un aporte de carbohidratos de absorción lenta, junto al aporte de macro y micronutrientes.

Christopher McDougall, corredor de maratones y autor del libro «Born to run», considera a las semillas de chía como «un alimento excepcional para los atletas». Para él, según escribe, una cucharada de estas semillas equivale a «un batido hecho de salmón, espinacas y hormonas de crecimiento humano».

Cómo consumirlas

La forma más habitual de tomar las semillas es mezclarlas con agua, zumo o algún alimento líquido. Al cabo de unos minutos, las semillas habrán absorbido una buena parte del líquido, pasando a ser un gel que se puede añadir a los batidos, mezclar con los aliños de las ensaladas o simplemente tomarlo a cucharadas.

Otra variante consiste en espolvorear directamente las semillas sobre las ensaladas, o añadirlas a los cereales o lácteos. Incluso en los últimos tiempos las líneas de investigación recomiendan su uso como ingrediente en los productos de panadería.

En todo caso, los expertos recomiendan que, para obtener todos sus beneficios, las semillas se consuman en su forma natural en lugar de consumirlas en formato de aceites o de suplementos.

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