Se descubren fragmentos de un calendario maya de 260 días

Nuevas evidencias en los fragmentos de un calendario maya de 260 días han sorprendido a la comunidad científica.

Parece ser que los arqueólogos han encontrado el calendario mesoamericano más antiguo conocido. Se halla en fragmentos de murales pintados hace unos 2.000 años, y se ubican en la actual Guatemala.

Un calendario adivinatorio

El hallazgo pertenece a un complejo de edificios llamado Las Pinturas, en la zona maya de San Bartolo en Guatemala. Se ven representados varios humanos y dioses en un templo piramidal. El mural está fechado entre 300 y 200 a.C. y tiene una fecha muy concreta: 7 Ciervo. Ésta se integra en el calendario adivinatorio Tzolk’in de 260 días. Todos los datos de la investigación se han publicado en Science Advances.

David Stuart, arqueólogo de la Universidad de Texas en Austin, es el autor principal del estudio, y ha reconocido que este sistema de calendario de 260 días se originó en otro lugar. Incluso se baraja que su origen sea maya.

Algunos detalles más

El calendario conocido como Tzolk’in asocia 13 números con 20 días, cada uno con su nombre, todo ello en un ciclo de 260 días. Es un calendario sin semanas ni meses. Todavía es conservado por algunos grupos mayas. En cuanto a la fecha de 7 Ciervo reproduce el número maya para siete con la cabeza de un ciervo pintada debajo.

Nuestros conocimientos sobre los sistemas astrológicos y de calendarios maya proceden de unos códices que sobrevivieron a la destrucción llevada a cabo por sacerdotes españoles en el siglo XVI. Sin embargo, se conservaron artefactos que indicaban que este calendario maya es anterior a la escritura de los códices.

Otros hallazgos anteriores

En el año 2011, los arqueólogos encontraron una habitación maya en el complejo Xultún, y ésta albergaba jeroglíficos calendáricos. El calendario recién encontrado es más de 1.000 años anterior.

Según las investigaciones, otro aparente jeroglífico maya encontrado en la región de Tabasco en México pudiera ser del 650 a.C., aunque no parece representar un día. El hallazgo reciente del calendario de la región de Guatemala tiene la singularidad de haber sido pintado. El anterior estaba tallado en monumentos de piedra.

Las investigaciones preliminares apuntan a que el descubrimiento plantea tantas preguntas como respuestas. Se piensa que el intercambio cultural, entre lo maya y las regiones ístmicas de Mesoamérica, lleva a la conclusión de que las tradiciones de escritura y calendáricas se desarrollaron a nivel regional y no en un único sitio.

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